Antes de iniciar la obra, el arqueólogo:
Realiza inspecciones de campo.
Identifica posibles evidencias arqueológicas.
Analiza mapas, fotografías aéreas y antecedentes históricos.
Define áreas de sensibilidad arqueológica.
Elabora diagnósticos para licencias ambientales o permisos.
Elaboración del Programa de Arqueología Preventiva
Diseña e implementa planes exigidos por entidades como el Instituto Colombiano de Antropología e Historia:
Plan de manejo arqueológico.
Estrategias de rescate y monitoreo.
Protocolos de hallazgos fortuitos.
Cronogramas y metodología de intervención.
Monitoreo arqueológico durante la obra
Acompaña actividades constructivas como:
Excavaciones.
Movimiento de tierras.
Corte de taludes.
Instalación de redes o cimentaciones.
Su función es verificar si aparecen restos arqueológicos.
Manejo de hallazgos arqueológicos
Cuando se encuentran evidencias:
Ordena suspensión parcial del frente intervenido.
Delimita el área.
Documenta técnicamente el hallazgo.
Realiza excavaciones controladas.
Recupera materiales arqueológicos.
Reporta a autoridades competentes.
Los hallazgos pueden incluir:
Cerámica.
Restos óseos.
Herramientas líticas.
Estructuras antiguas.
Cementerios indígenas.
Restos coloniales.
Registro y documentación técnica
Informes técnicos.
Inventarios de piezas.
Georreferenciación.
Registro fotográfico.
Planimetría y estratigrafía.
Bases de datos arqueológicas.
Gestión normativa y permisos
Verifica cumplimiento de:
Licencias ambientales.
Normativa patrimonial.
Requisitos del ICANH.
Condiciones contractuales del proyecto.